Agartha bien valía un paseo



«Conocí a algunos nazis refugiados en la Argentina de mis años de estudiante. Desde entonces se instaló en mí la pregunta: ¿qué convicción oculta, inexplicable, llegó a estos hombres a optar por la muerte, el sacrificio sangriento y la autodestrucción individual y nacional? ¿Qué fuerza secreta los hizo saltar del previsible surco de la burguesía alemana y de su encomiable cultura? 
Sin duda un Dios tan sediento de sangre como el dios de los mexicas tuvo que haberles impulsado. 
Este texto nació entorno de aquella pregunta. El tema, todavía hoy, ácido escamoteado con entusiasmo por los autores alemanes, pero está ligado a la esencia del autoritarismo y de la locura que este siglo que expira. 
Es por lo tanto un tema universal, un tema profundamente americano”  (Abel Posse)



 A las puertas de la obra, el escriba acoge al lector en la confesión de sus inquietudes históricas, tamizadas de preocupaciones políticas. Una afirmación de un testimonio, bordado sobre la contratación del desenvolvimiento de sentencias y soluciones místicas llamadas a concluir en un manto de tragedia. Las patrias que se desgranan, acaso, en totalizaciones pasionales y artificiosas.

Lo inexplicable arroja a la misión del entendimiento terrenal, superación de los límites físicos -existenciales- del hombre. ¿Puede ser el despliegue destructivo de la técnica, en consecuencia, es la constatación de la fuerza espiritual que dictamina el futuro?

La criatura monstruosa que irguió la svástica sobre el equilibrio europeo agoniza, sitiada. La feroz utopía nazi acude a la búsqueda desesperada de las fuerzas mágicas. Walther Werner, el abandónico SS que libró a Carmen Giménez Lorca y su vástago a la incertidumbre en la construcción de su auténtico ser, es el misionero enviado a la búsqueda de los "poderes de afuera", la recuperación de la energía que rectifique el dominio del barbarismo euroasiático.

La pauta de iniciación de todo SS exigía de un total desprendimiento (real o simbólico) en el juramento al Führer, el Lobo Supremo. El recuerdo de nominaciones de refugios del conductor (desde Wolfsschlucht, 'barranco del lobo', hasta Werwolf, 'hombre lobo') parecen una inscripción parabólica consagrada en la teoría de la razón del Estado a través de Thomas Hobbes. Como  Fenris, quebrará las cadenas para participar del sepulcro de los dioses. La figura del canino como predador solitario, autosuficiente, libre e incondicionado el estadio preestatal del contractualismo prenuncia los intentos de reconstrucción de una naturalizada moral guerrera conquistadora, impulsora del cataclismo de Kali que abrirá la configuración del nuevo orden tras la destrucción del preexistente.

Abel Posse, un católico conservador que suele degustar las complejidades paganas y la descripción de aventureros y sus clivajes existenciales en el encuentro con el Otro, rememora el colapso de la razón en el régimen nazi. George Gurdjieff, Rudolf von Sebottendrof y la Sociedad de Thule son los herederos de la Sociedad Teosófica de Helena Blavatsky, a cuyas interpretaciones le añaden la búsqueda de una germanidad pérdida, que finalmente será dirigida por las SS y su instituto secreto, la Sociedad para la Investigación y Enseñanza sobre la Herencia Ancestral Alemana, o Ahnenerbe.  La perspectiva unitaria de la nacionalidad, entendida como particularidad, arrojadas al universo en un plan divino, resulta entroncado con los conflictos de la patria del autor, no ajenos a una composición continental de mitologías, insistencias utópicas, ofrendas humanas y expiaciones genocidas respecto a la salvación del aún hoy inconcluso ser nacional.

En el habitar místico que rige la vida del paraje oriental, se descubren entendimientos sexuales y existenciales. El silencio imperante trastorna  la subjetividad con una inquisitorial introspección. El retorno a infracciones en cópulas interraciales y otras licencias de un verdugo dubitativo.
Pero, ¿cuáles son las condiciones del encuentro con el tesoro? o más precisamente, ¿en qué reside el tesoro?

«Había la claridad necesaria como para ver el significado de la svástica de rubí engarzado en el maleable y fatigado círculo de bronce y oro. Gengis Khan y Kublai Khan habían usado esa sortija en la mano derecha en las batallas decisivas. (p. 136)
¿Esa joya era signo o símbolo de un pacto o de una condenación? Ahora estaba allí, cargada de prestigios, de poderes. Evocaba miles de cascos de caballos golpeando las interminables planicies de Asia. Noche de marcha, juegos militares, crueldad, atrocidades y heroísmos castrenses. (p. 136)»

Las verdades occidentales se han hundido en su sopor. Ininteligibles revelaciones persuaden de que un asilo espiritual no es el templo del espíritu de la dominación del mundo físico. La peregrinación ha concluido, arrojando en su conclusión la imagen patética de una civilización desesperada.  El impulso destructivo no será potencia constitutiva de orden.
Agartha es una historia del encuentro con el desencuentro. Un territorio cuyo vacío narra. No hay escritura de lo convertido en texto por la materia humana. Finalmente la fuerza de la historia se expresa por sí misma.


POSSE, ABEL. (1989) El viajero de Agartha, Grupo Editorial Planeta, Buenos Aires, 2001, ISBN 950-49-0874-8.




POST SCRIPTUM.

(1) Marta Cichocka, en su estudio comparativo respecto a Les Bienveillantes (o “Las benevolas”) de Jonathan Littell, destaca la erudición de los autores sobre el aún no ampliamente difundido misticismo nazi, que daría por ilusoria la oposición entre la historia y el mito. Señala al respecto la construcción erudita del autor sobre una memoria fragmentada, destacando pesarosamente que el lector posmoderno apenas puede atravesar la historia “conservando un porcentaje sumamente reducido de las observaciones de la  realidad y transformando estas observaciones en memorias útiles para el sujeto  o el grupo social, mediante omisiones y distorsiones”.  (Veáse Marta Cichocka, Narraciones del nazismo: El viajero de Agartha de Abel Posse y Les Bienveillantes de Jonathan Littell entre la Historia y el Mito, Revista Itinerarios, vol. 20, Universidad de Varsovia. Disponible en: http://itinerarios.uw.edu.pl/wp-content/uploads/2015/07/Narraciones-del-nazismo_-El-viajero-de-Agartha-de-Abel-Posse.pdf).

(2) Un antecedente de la exposición de la cultura de masas sobre la búsqueda de las fuerzas místicas en el III Reich estuvo dado, desde 1981, en la saga de Indiana Jones. Otras revisiones del esoterismo nazi serán adoptadas en la estructura argumental de Hellboy (2004), Captain America. The first soldier (2011) y Wonder Woman (2017).

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