viernes, 27 de enero de 2017

Juego de Tronos: Geografía de Poniente


S
Uele considerarse  que las personas son lo que han hecho de ellas, el alimento que ingieren, la influencia de sus amistades y sus consumos de ocio. De igual modo, podríamos agregar que cada individuo es, de algún modo, expresión del paisaje que le vio nacer. A conclusiones similares podríamos arribar viendo las diferencias entre las costumbres de los Guardianes del Norte Stark y el dinamismo cultural de los sureños.


       La sobriedad de gestos y concordancia entre palabras y acciones de los señores del Norte contiene la determinación del paisaje hostil y agreste, que insta a la austeridad, al reconocimiento de prioridades y a la economía de fuerzas como salvaguarda de la supervivencia  y la autoridad territorial. Despojado de pompas, el Lord del Norte cultiva un gobierno de proximidad, en cuyo personalismo se encarna una noción pueblerina de bien común. Siendo las ideas conspirativas un lujo difícil de permitirse en una región que exige celeridad en la acumulación de demandas urgentes. En diálogo con Eddard Stark, Robert Baratheon traza una descripción elocuente del Sur bullicioso.
 
Fotograma de "The Kingsroad" (E2, T1). 
“Tiene que venir al sur –le dijo Robert-. Tienes que probar el verano antes que se acabe. En Altojardín hay campos enteros de rosas doradas que se extienden hasta donde alcanza la vista. Las frutas están tan maduras que estallan en la boca. Hay melones, melocotones y ciruelas de fuego más dulces que nada que hayas probado. Ya verás, te eh traído unas pocas. Hasta en Bastión de las Tormentas, con ese viento que sopla de la bahía, durante el día hace tanto calor que no dan ganas ni de moverse. ¡Y no te imaginas como están las ciudades, Ned! Hay flores por todas partes; los mercados están a rebosar de comida; los vinos veraniegos son tan baratos y tan buenos que te puedes emborrachar solo con respirar cerca de ellos. Todos los ciudadanos están gordos y borrachos, y se han hecho ricos. –Se echó a reír y se palmeó el estómago prominente-. ¡Y las mujeres, Ned! -exclamó con los  ojos chispeantes-. Te juro que parece que, con el calor, las mujeres se olvidan del recato. Nadan desnudas en el río, justo ante los muros del castillo. En las calles hace demasiado calor para la ropa de lana o piel, así que van por ahí con esos vestiditos cortos, de seda sin tienen dinero y de algodón si no, pero qué más da, en cuanto empiezan a sudar el tejido se les pega a la piel y es como si fueran desnudas. –El Rey se rio con ganas.”

       Este detalle vuelve observable la vigencia de modelos económicos distintos. Si en el Norte resulta prioritaria la producción-distribución de bienes y el resguardo de sus estructuras físicas, el Sur presenta ciudades que, con mayor demografía y recursos naturales, presentan mayor desregulación del comercio del gobierno y expanden la oferta de bienes y servicios. La variable escasez/abundancia pareciera ejercer relevancia incuestionable al respecto.
            Sin representar valoraciones morales antitéticas, Eddard Stark y Tyrion Lannister ejemplifican consideraciones distintas sobre culto a las costumbres, la vida sexual o el disfrute de bienes suntuosos. No sin razones, Catelyn Tully se interrogaba respecto de la construcción del lema de la Casa Stark, quiénes sin jactancias familiares aludían a una amenaza ante mutación de la naturaleza de las cosas: “El invierno está viniendo”. Quizás sea este sentimiento de fragilidad el que inspire el culto respetuoso a los Antiguos Dioses en el Norte, sin la mediación institucionalizada del Sur, que halla convertida a la práctica religiosa en una convención apática.
       En el Norte inmenso y agreste y en el Sur dividido y frugal puede establecerse una relación entre latitudes e influencia para la gestación de identidades,  políticos especulativos o administradores diligentes, búsquedas hegemónicas o enraizamiento al terruño. 

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