sábado, 1 de noviembre de 2014

Pensando Bourdieu. Reseña de (1987) Cosas dichas, de Pierre Bourdieu (1)

Bourdieu, Pierre. (1987) Cosas dichas (tit. orig.: Les Éditions de Minuit), Gedisa, Buenos Aires, 2000, traducción de Marta Mizraji, Barcelona.

C
on frecuencia, los autores, tras apenas producirse su deceso, dan apertura a la “sucesión” por su legado, dando lugar a interpretaciones sesgadas cuando no contrarias a una trayectoria de producción. Cosas dichas, obra publicada en 1987, reúne un conjunto de artículos y entrevistas a Pierre Bourdieu, sociólogo francés post-estructuralista empeñado en una revisión crítica constante a las ciencias sociales y fundador de los conceptos de campus y habitus

1.    Influencias intelectuales sobre la obra de Bourdieu

Una de las pretensiones centrales de los textos reunidos es arrojar luz sobre el sentido de la obra propia. En "Fieldwork in philosophy", el pensador francés menciona las ideas que predominaban durante el transcurso de sus estudios universitarios (década del ' 50) eran la fenomenología existencialista, especialmente a través de Sartre, Merleau-Ponty y Husserl, y variantes marxistas como Tran-Duc-Tao. Para entonces, desinteresado de la filosofía contemporánea, había realizado lecturas sobre Marx, apasionándose por los escritos de juventud, con un interés especial por la “noción de autonomía relativa”. No obstante, rechazara por exasperante la presión estaliniana de la época, siendo limitante de las libertades estudiantiles al interior del campus.
Bourdieu es nuevamente interrogado sobre las influencias recibidas en “Puntos de referencia”, donde sostiene que “la sociología de la sociología es una de las condiciones primeras de la sociología” y resuelve las confrontaciones entre weberianos y marxistas, considerando que ambos desarrollos intelectuales, bajo su especificidad, resultan enfoques complementarios no antagónicos.
Sin embargo, si Marx y Durkheim habrían fundado la tradición objetivista de estudios sociológicos, Bourdieu reconoce como fundamental la ruptura subjetivista de Schutz: la realidad social tendría un sentido y una estructura de pertenencia específica para los seres humanos que viven, actúan y piensan en ella; el conocimiento se obtendría entonces por una ruptura de las representaciones primeras que conduce a las causas inconscientes. Por ello, desde su afirmado “estructuralismo constructivista”, señala no hacer empleo del concepto de praxis ni marxismo “elegante”: simplemente define su objeto de estudio en la práctica desde sus trabajos en el Centro de Sociología Europea, donde realiza trabajos sociológicos y etnológicos sobre los trabajadores argelinos y los estudiantes franceses. Su metodología de análisis incluye conductas económicas, demográficas y políticas, buscando la comprensión de las estructuras, las taxonomías y la clasificación de los agentes sociales.

De este modo, Bourdieu reconoce para sí haber permanecido en el estudio del espacio social en el que se sitúan la personas, y como esa misma pertenencia permite “comprender la lógica de sus prácticas y determinar, entre otras cosas, como clasificarán y se clasificarán, y, llegado el caso, como se pensarán como miembros de una  ‘clase’” (p. 58), acaso una respuesta teórica a los negadores de la existencia de clases sociales. 
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