viernes, 1 de agosto de 2014

El hombre es el lobo (económico) del hombre. Reseña de "Un mundo maravilloso" (2009), de Pablo Rieznik (comp.)

Rieznik, Pablo (editor).  (2009) Un mundo maravilloso. Capitalismo y socialismo en la escena contemporánea, Editorial Biblos, Buenos Aires, 2009.

¿Estamos tan bien como creemos? ¿hemos alcanzado las condiciones de vida para liberar inevitable y sistemáticamente a la Humanidad de las cadenas de la opresión que el capital financiero provee? ¿Es la continuación del capitalismo una fatalidad inevitable? ¿se pueden revisar las experiencia socialista soviética para evitar la marginalidad de proyectos marxistas aglutinadores y convocantes? Estas y otras inquietudes dan  paso a esta obra colectiva de cientistas sociales marxistas en que se desarrolla la temática "capitalismo y socialismo en la escena contemporánea", abordada en las materias de Historia y Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

En el primer bloque, La economía, el capital y su contenido histórico, los autores se internan en una serie de debates sobre relaciones sociales de producción, renta y movimientos del capital y su derivación en formaciones sociales específicas.

En “Cuando y por qué Lenin escribió el estado y al Revolución”, Lucas Poy indaga sobre los debates en torno al rol del estado en la construcción del socialismo y explora las adhesión inicial al proceso de fortalecimiento electoral del socialismo propuesto por Karl Kautsky y el rechazo a la idea de Anton Pannekoek destruir el Estado para formar una nueva organización, hasta asumir valoraciones inversas en el transcurrir de su carrera revolucionaria.

“La revolución y el Estado. Algunas notas sobre lo que Lenin escribió y sobre lo que no pudio escribir”, de Pablo Rieznik y Lucas Poy, es una indagación en torno a la visualización de Lenin sobre la conformación del Estado revolucionario y el material humano que lo debería componer, siendo un severo crítico de las dificultades por la conservación de la burocracia y principios no socialistas que ameritarán la socialización del conocimiento administrativo y productivo. Se describen las acciones para la transformación de la economía feudal rusa, desde el comunismo de guerra hasta la industrialización forzosa de Bujarin y Stalin.

En “Como venció Stalin a la oposición” es un análisis de León Trotsky sobre los cambios producidos en la Unión Soviética tras la muerte de Lenin y el impredecible ascenso de Stalin, explicando los motivos del ascenso de una nueva camada burocrática, el desplazamiento y hostigamiento del grupo revolucionario bolchevique y las perspectivas de una oposición que socave el poder estalinista y reconduzca la república soviética hacia los ideales leninistas.

En “Sistema económico y modo de producción: una aproximación metodológica”, de Pablo Rieznik, revisa el concepto de análisis económico de Maurice Godelier cuestionando su dimensión ahistórica y sin especificidades. Rieznik reafirma el origen y la potencialidad de la interpretación marxista de la economía para descubrir sus límites  y su funcionamiento como sistema que perpetua la vigencia de las relaciones de producciones, afirmando la perseverancia en una teoría de la transformación social revolucionaria.

En “Las relaciones capitalistas y la ley del movimiento de la sociedad moderna”, Pablo Heller y Laura Caruso reflexionan sobre las teorías que afirman la perpetua existencia del capital y la omisión formulada sobre el permanente movimiento destructivo del capital manifestado en procesos confiscatorios amenazantes de la destrucción de la propiedad privada a través de la centralización del capital.

En “La transición del feudalismo al capitalismo. Reseña e historia del debate Dobb-Sweezy” Daniel Duarte recurre una polémica intelectual sobre las causas y origen del capitalismo, concluyendo en que por encima de la atribución de los factores internos en Dobb o externos en Sweezy, la cuestión central de los escritos es deconstruir los elementos que posibilitan el desenvolvimiento, expansión y consolidación de un nuevo orden social ante el brusco cierre de Moscú a todo auxilio revolucionario tras la Segunda Guerra Mundial, que posibilitó el alejamiento de la práctica con la teoría revolucionaria y la incomprensión de la profundidad contrarrevolucionaria del stalinismo.

El problema en torno a las dificultades originadas en la práctica a partir del desarrollo de la teoría es el tema de “Las primeras etapas de la economía soviética”, de Pablo Rabey. Allí se analiza y describen las ideas y obstáculos encontrados en la conformación del período de “comunismo de guerra”, la Nueva Política Económica y el acuerdo de una política de industrialización con alto costo humana inspirada por Bujarín y Stalin. El quiebre del modelo soviético, que propició el lugar de segunda potencia industrial del mundo a la Unión Soviética, se habría dado en la “gestión burocrática de la economía” y la “opresión sobre el pueblo”  con consecuencias sobre la calidad de la producción.

En “Apuntes sobre la teoría leninista del imperialismo”, Juan M. García revisa los elementos centrales de los aportes del revolucionario ruso respecto del avance permanente del capital sobre su competencia, en una serie de movimientos de destrucción y absorción que configurarían una fase monopólica del capitalismo, advirtiendo de la oligopolización de sectores del mercado, previendo la aparición de guerras imperialistas y al necesidad de pensar la revolución social y la dictadura del proletariado como instrumentos de superación de la fase política.

“El espejo del siglo. La Revolución Rusa en al historiografía del siglo XX” es una análisis de los aporte de los revolucionarios no bolcheviques (kadetes, mencheviques y eseristas), los cronistas extranjeros de los acontecimientos, las revistas Ispart y Proletarskaya Revolyutsia, al influencia de un viraje de las publicaciones soviéticas a través de la presión estalinista y la instalación de los Kraktik Kurs, el surgimiento de la sovietología en Occidente hasta el presente de las ciencias sociales bajo el paradigma de la posmodernidad, instando a encontrar en la búsqueda de preguntas y respuestas en quebrar la neutralidad de la visión histórica sobre una revolución que no admitiría miradas apolíticas.

En “Genocidio y trabajo en la URSS stalinista”, Pablo Rieznik aborda la cuantificaicón de los millones de muertos durante el período menos feliz de la historia del comunismo. La política persecutoria del régimen y sus fines institucionales delinearon una instalación de terror que se expresó en confinamientos, destinos de trabajo forzoso, población destinada al combate en la Segunda Guerra Mundial, factores de malestar que habría incidido en la revisión del stalinismo durante el período siguiente.

En “Rusia: La transición al capitalismo en crisis”, Savas Michael Matsas periodiza el viraje capitalista de Rusia en 1991-1993, en el que la apertura combinaría hambre, pobreza, desigualdad y el auge del lucro especulativo; en 1991-1998, período en que se habría establecido la conformación de los “oligarcas”, el funcionariado soviético que en forma corrupta y fraudulenta se apropió de los bienes públicos del pueblo ruso, hasta el ascenso de Putin, emblema de la recuperación de la burocracia soviética del poder ruso con perspectivas de inestabilidad política ante la progresividad de una situación de recesión económica.

En “What a wonderful world”, Pablo Rieznik, inspirado en la apología del modelo de crecimiento económico que realizara la revista The Economist, introduce un texto singularmente breve y profundo en que desmiente la idea de un progreso inédito de la humanidad narrando la brutalidad del capital financiero en el mundo contemporáneo y la mercantilización de la vida expresada en el trabajo esclavo, la esclavitud sexual, la venta de drogas y el tráfico de armas.

En “Tasa de ganancia y descomposición capitalista”, Pablo Heller considera al capitalismo actual inmerso en un período de declinación, dialogando con la “teoría de las ondas largas” de Ernst Mandel. Este tema es luego retomado en “Crisis mundial, nacionalismo y los límites de la economía de izquierda”, en que Pablo Rieznik profundiza el debate sobre la posibilidades de eclosión del capitalismo y cuestiona a Katz por sostener la vitalidad del capitalismo y su capacidad de sostenerse y autogenerarse, afirmando que la paulatina intervención del Estado en la economía revelaría una crisis del sistema.

La discusiones y la competencia sobre la mejor forma de organización de la especie humana atravesaron todo el siglo XX. El altísimo costo de vidas humanas producto de la manipulación de las ideologías arroja en el presente siglo una pasividad evidente ante episodios de violencia brutal e ilegítima. El socialismo, en tanto idea de superación del hombre por el hombre y para el hombre merece repensarse para encontrar las posibilidades de reafirmación ética y política. Sólo por este propósito, la compilación de Rieznik es un muy buen aporte para pensar un mundo maravilloso, hecho realidad.


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