martes, 4 de marzo de 2014

Pensar el desarrollo en tiempos de crisis. Reseña de (2002) "Hacia el Plan Fénix. Una alternativa económica"

AA.VV., Hacia el plan Fénix. Una alternativa económica, Editorial Prometeo, Buenos Aires, 2002.

Un país en ebullición. Escraches, cacerolazos, saqueos, secuestros y piquetes son episodios cotidianos que han perdido su condición de novedad para convertirse en un dramático recordatorio de la implementación de las políticas neoliberales iniciadas en la última dictadura militar argentina. En este contexto, un grupo de economistas heterodoxos de la Universidad de Buenos Aires, con posicionamientos disímiles,  confluyen en diciembre de 2001 para reformular el diseño de las políticas económicas del Estado argentino sobre la base de tres ejes: solucionar la pérdida de financiamiento, implementar medida de distribución de la riqueza ante la urgencia de la fragmentación social y planificar un modelo productivo competitivo con inserción internacional.
En “Propuestas para aliviar las restricciones de pagos externos sobre un programa de transformación productiva y social”, Benjamín Hopenhayn inicia su exposición dando cuenta de la duplicación del porcentaje de la deuda sobre el PBI, alcanzado el 0 por ciento, constituyendo e pago del servicio de la deuda el 20 por ciento del gasto público nacional, con una tendencia creciente de pago de intereses. Ante este panorama, se propone la necesidad de reestructurar la deuda a través de negociaciones de naturaleza política con los gobiernos centrales donde se concentra la mayor parte de las obligaciones. Otra línea de acción es el relevamiento de la deuda privada, para su conformidad con el Banco Central y la AFIP, entrando en negociación lazos y tasa de intereses para los mayores deudores. Se vuelve indispensable suspender el envió de remesas al exterior de las grandes empresas trasnacionales por un plazo de cinco años.  Para llevar adelante la etapa inicial del Plan Fénix, Hopenhayn considera pertinente la negociación de un paquete de créditos excepcionales a las entidades internacionales, negociar facilidades de financiamiento de importaciones del Brasil en el marco del MERCOSUR y otros gobiernos exportadores de los insumos para la producción argentina e incluir facilidades de financiamiento de importaciones en un nuevo trato con las empresas trasnacionales instaladas en el país.
Alejandro Rofman describe en “Las economías del interior. Una estrategia pare enfrentar a la crisis”  los daños causados por las privatizaciones, vía escogida para la obtención de financiamiento para el pago de los servicios de la deuda y las dificultades de las economías del interior, sólo consideradas en situaciones de gravísimas crisis social. La existencia de un Estado “presente” en el sostén de los grupos concentrados a través de la desregulación del mercado, la improvisada apertura externa y la imposición de tasas de interés elevadas y dificultades de acceso al mercado financiero formal son obstáculos reconocibles para el mejoramiento de las condiciones de producción. La reversión de este proceso de destrucción sistemático de la calidad de vida en las regiones extrapampeanas debería contemplar un programa nacional de reconversión de las estructuras productivas, la organización de un Consejo Nacional de Transformación Productiva y la puesta en marcha de un plan de aliento al empleo para la reactivación de producción y la construcción de viviendas e infraestructura son alunas alternativas contempladas.
El aumento de la desigualdad y la preocupación por que los sectores de menores ingresos paguen los costos de crecimiento es temática abordada en “Algunas propuesta de políticas laborales”, de Luis Beccaria. La recuperación del aparato productivo ameritaría medidas drásticas de abaratamiento de costos, contemplando incluso la disminución de las contribuciones patronales a la previsión social e incluso despidos. En este escenario crítico, la implementación de entrenamiento y capacitación de los trabajadores, la extensión del seguro de desempleo y el retorno de las negociaciones colectivas son vías válidas para consolidar medidas de transferencia de ingresos. El peligro más próximo es el agravamiento de la precarización de las relaciones laborales.
En “Política productiva para una sociedad equitativa y dinámica”, Jorge Schvarzer repasa las transformaciones del modelo productivo industrial. Así, el crecimiento de la productividad por trabajador debido a la modernización tecnológica y el mejoramiento general de ka competitividad de la industria. No obstante, se señalan dificultades para al incorporación de mano de obra en el sector. La estrategia de desarrollo productivo deberá contemplar, en orden de prioridad, el mercado nacional, regional y mundial. La propuesta esencial del articulo es la creación de un Ministerio de la Producción, contemplando una racionalización administrativa de funciones, encarar políticas de producción local. A estos esfuerzos deben serle añadidas una Comisión de Defensa de la Competencia y organismos reguladores de los servicios, a fin de garantizar el correcto funcionamiento de los mismos.
En “Los cambios estructurales en el esquema manufacturero y el modelo económico de los 90`”, Héctor Walter Valle destaca la elaboración con grados cada vez menores  de integración local, especialmente en la industria automotriz y electrónica, aspecto que ameritaría ser eje de la discusión sobre el futuro de la economía. La exigencia de una creciente y difundida productividad requeriría de estímulos a la producción, pudiendo entonces lograrse un crecimiento acalorado. Analizando la perfomance de los establecimientos industriales en base a un estudio de expertos de la Unidad Europa ASSES Group sobre el fortalecimiento del sector productivo y la retención de empleo a través de la adquisición de tecnología, concluye en que pese a la distancia del uso de la tecnología y su relación con el aumento de la calidad de vida tal como lo preveía Keynes, el capitalismo salvaje contemporáneo ha desarrollado competitividad dejando relegadas esas perspectivas en el abaratamiento de mano de obra y la política de tratamiento de shock.
En “Argentina y la globalización”, Aldo Ferrer explicita un pensamiento arraigado en la sociedad civil: los malos políticos, con su comportamiento viciado por el sostén de privilegios, corrupción y enriquecimiento ilícito habrían sumergido, de acuerdo al imaginario hegemónico de la sociedad, al país en la crisis actual. Este aspecto silenciaría la implementación de las dañosas malas políticas que han sido tomadas: aquí es donde se encontraría una buena explicación del estancamiento salarial, el desempleo, el empleo de baja rentabilidad, el retroceso en la distribución de ingresos y la riqueza, el aumento de la deuda externa, la privatización de las empresas estratégicas y la vigencia de un tipo de cambio no competitivo. Ante este desarme del Estado, se agrega la dificultad producida por la inserción de un mercado de bienes y servicios provistos desde el exterior, en tanto aquellos producidos localmente cargarían con un creciente aumento de insumos del exterior. Mejorar los precios de la producción local y de su competitividad, defender el mercado y ahorro internos, buscar una relación simétrica con el Brasil a partir de la división del trabajo intraindustrial. La amenaza más evidente ante el descontrol reemergido es el colapso del régimen de contratos.
Mario Rapoport señala la incertidumbre en la conformación de un nuevo esquema mundial basado en una “tercera revolución económica” con ejes en los sectores de comunicación y servicios en “Davos y anti-Davos: un replanteo de la globalización”,. En un proceso de globalización que arroja vencedores y vencidos, un nuevo capitalismo protectorio del despotismo de las organizaciones financieras internacionales y el comportamiento oligopólico de las empresas trasnacionales es la conquista del sector privado frente a un debilitado Estado-nación. La conformación de una alternativa posliberal requerirá entonces recuperar instrumentos de política interna e internacional, exigir un cambio de reglas de comercio internacional, establecer un rol activo en el plano internacional, fortalecer el vinculo e identidad regional, diversificar las relaciones económicas y comerciales con otras regiones y países.
En “Política monetaria y crediticia”, Alfredo T. García da cuenta de los daños producidos por la liberalización de la economía a través de la aceptación de los postulados del Consenso de Washington, limitándose además la creación de dinero que desalentó inversiones. En este panorama, el cambio de la ley de entidades financieras, junto con una modificación de al carta orgánica del Banco Central que permita la defensa de la moneda y regular variables monetarias, crediticias, cambiarias y de pago extremo son medidas esenciales para movilizar la economía. A ello, debe acompañársele con medidas de promoción y fomento del crédito, contemplando una inclusión presupuestaria de los subsidios y la institucionalización de las entidades financieras pequeñas. Estas medidas, no obstante su validez, son reconocidas de imposible ejecución sin acompañamiento popular.
Los límites que instan a buscar una política cambiaria alternativa también encuentran un lugar de discusión. En “Política cambiaria. Una aproximación a las condiciones para el cambio del régimen cambiario”, Hugo Nochteff problematiza sobre la implementación de un tipo de cambio flotante permitiría mantener el valor del dinero. La ventaja de optar por una flotación cambiaria sería la prevención de los costos de un proceso devaluatorio, manteniéndose el nivel de reservas y el encarecimiento de la salida de divisas, compensar las devaluaciones competitivas y recuperar política económica. Un problema a resolver  estaría dado en la desarticulación del tejido productivo y al pérdida de capacidad endógena de innovación, con al dificultad para encontrar un tipo de cambio lo menos conflictivo posible para los sectores. La cuestión siguiente, la implementación de una devaluación salvaje para garantizar el descenso de costos y acumulación financiera para reacondicionar los esquemas de producción implicaría sumar mayores costos sociales a los ya recaídos por servicios de deuda, caída de salarios, etc. Sería necesario llevar los salarios por encima de la línea de pobreza e introducir un IVA muy bajo para los productos de la canasta básica, a modo de compensar la devaluación inevitable.
La consideración sobre las alianzas comerciales para proyectar el crecimiento y desarrollo es temática de “Política comercial argentina: ALCA vs. MERCOSUR”. Arturo O´Connell analiza como Argentina, en su reducción drástica de la política aduanera, su apertura unilateral, ah encontrado en su déficit comercial y el crecimiento de las importaciones, un debilitamiento permanente de la capacidad productiva ye l patrón de acumulación. En la complejidad de un esceanrio comercial de alianzas cruzadas y el déficit comercial global, destaca el autor la aparición de influyentes foros internacionales, en los cuales el país podría actuar para acentuar su presencia: la OMC, las negociaciones con el ALCA, la Unión Europea y el MERCOSUR son un escenario insoslayable de decisiones. El fortalecimiento de la política comercial argentina se facilitará en la preservación de la unión aduanera, la identificación de sectores productivos para su estudio, integrar sectores y llevar adelante proyectos en áreas de nueva competitividad, promover la liberalización del acceso a los mercados de los países industrializados y el reclamo por mayor disciplina en el cumplimiento de medidas anti dumping.
En “Estado y sociedad: nuevas fronteras y reglas de juegos”, Oscar Oszlak señala la necesidad de identificar los responsables del colapso estatal y la debacle social argentinos, siendo preciso reconocer y juzgar los gestores de negocios, golpes de mercado y usura financiera sufridos pr el país. Las consecuencia de este abandono del control ciudadano sobre lo público ha llevado a la socialización de deudas, la captura burocrática, la obtención de subsidios, la creación de monopolios y oligopolios en la producción de bienes y servicios, convirtiendo al Estado en rehén del gran capital especulativo ¿La paradoja del caso? Los principales beneficiarios de esta situación, a través de influencia o extorsiones sobre las instituciones, continúan siendo hoy promotores del achicamiento del Estado. Producida ya la primera  promoción de reformas (jurídico-financieras), la segunda generación de reformas, vinculada a la capacitación técnica, sólo tendría efectos positivos de lograr una permeabilidad en la cultura político-administrativa, caracterizada por el nepotismo, la venalidad y el ausentismo. El desafío aquí presente es modificar las pautas de funcionamiento del ámbito de creación de cultura. Acentuar la capacidad estatal, la responsabilidad del funcionariado, la transparencia en el manejo de los recursos, valorar la innovación en la gestión, proyectar objetivos en el marco de una dinámica territorial y alentar la participación ciudadana son sugerencias del autor para el mejoramiento de la administración pública agobiada por la crisis.
En “Concentración económica y regulación de los servicios públicos”, Daniel Aspiazu y Eduardo Basualdo indagan cerca del improvisado y dañino proceso de privatizaciones, bajo un marco político y jurídico facilitador de la centralización y al concentración del capital y con una gran debilidad en materia de legislación, específicamente en lo que respecta a la normativa antimonopólica y la situación de derechos de usuarios y consumidores. La revisión tarifaria, la reglamentación de defensa de la competencia, el resguardo de la independencia  y autonomía de los órganos de control, la visión dinámica de incorporación de tecnología, el consenso para concertar programas de desarrollo locales y propender a la universalización de los servicios básicos forman parte de las propuestas de revisión entre el Estado y los servicios públicos.

El Plan Fénix, a más de 12 años

Algunas medidas de este valioso paquete de medidas han sido retomadas por el proceso kirchnerista. Así, se ha renegociado la quita de la deuda en razón de un 75 por ciento, el Banco Central pudo recuperar autonomía tras un intenso período de discusión, se ha alentado el mercado interno con un fuerte crecimiento en la compra de electrodomésticos y automóviles. Sin embargo, el gravamen sobre las transacciones financieras, el control sobre las industrias extractivas y los sucesivos públicos brillan por su ausencia poco más de doce años de aquél año, nuevos problemas asoman, pese a las políticas inclusivas de los últimos años: la crisis energética, que ha dejado por semanas a familias sin luz y gas; el alza inflacionaria que mina a salarios de los sectores de menores ingresos; la ausencia del Estado en territorios de exclusión y la precarización laboral, que implica además un treinta por ciento de trabajo no registrado.
El objetivo en este nuevo escenario deberá dirigirse necesariamente por fortalecer el Estado, en tanto guía de la distribución de los ingresos y único actor capaz de instrumentar una estrategia para un nuevo capitalismo, libre de los moldes parasitario-extorsivos actuales.
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